LETRAS VS PALABRAS - El weblog de Graciela |
|
|
Aquí encontrarás mis escritos, poemas, cuentos, prosa, historias engarzadas a leyendas y leyendas hechas historia.
Puedes ordenarlos por libro y si quieres comentar algo escribirme a gpunto1@iespana.es, si quieres visitar otros sitios míos, en LINKS puedes encontrar sus direcciones. Temas
ArchivosEnlaces |
EL ESCAPE![]() por Graciela Vera
Quiso escapar del lecho pero no tuvo fuerzas. ¿Escapar...? Hasta ese momento no se le había ocurrido la idea... la hizo girar despacio en su mente... escapar... es...ca...par; la idea le hizo olvidar lo otro y sonrió. No sentía ya la boca que apretaba la suya ni las piernas presionando sobre sus muslos, sólo aquella loca idea retumbando en su cabeza....¡¡¡ es...ca...par...!!! Ni siquiera recordaba como había comenzado todo. Alguien le había dicho que allí podía ganar mucho dinero y ella estaba cansada de la miseria. Su madre le había puesto Elizabeth porque le gustaba el nombre de la menor de las hijas de su patrona.
Llovía cuando el ómnibus la dejó en la terminal de Tres Cruces. Se dirigió a la pensión que le había recomendado la Juana. Los tres días siguientes los pasó recorriendo la ciudad. Se sentía otra, sin deseos de retornar a la vida anterior pero... la plata se estaba acabando y la dueña del cuarto, --si ese nombre cabía al sucucho de tres por cuatro donde se amontonaban una serie de muebles destartalados, una cama con una pata sustituida por dos bloques, un ropero al que faltaba una puerta, una mesa que en sus mejores tiempos había pertenecido a algún bar de mala muerte y dos sillas, una con tres patas--, cobraba día a día y por adelantado. Se rió para sus adentros cuando recordó lo del baño. Aún en el burdel había disfrutado del tiempo suficiente para ducharse y arreglarse por las mañanas, pero allí... A los cinco minutos de estar adentro comenzaban los golpes destemplados en la puerta y si no se apuraba las palabrotas... un baño para veintidós personas... El primer día había creído posible tomar una ducha decente por la mañana... El mecánico de la pieza nueve se había levantado de mal talante porque alguno de sus cuatro hijos no lo había dejado dormir con su llanto. Ella tampoco había dormido muy bien porque lo que pasaba, se decía o se hacía en una habitación parecía retumbar en todas las otras. Su primer trabajo en Montevideo no fue difícil. El auto paró a su lado, ella dio un precio, se dirigieron a un albergue transitorio y... después vino lo difícil. La policía la levantó varias veces y debió pasar noches enteras entre milicos. Algunas veces hasta debía hacerlo con alguno, pero lo que le dolía era que resultaba como en la estancia, porque se lo exigían, de gratis nomás y, cuando llegaba a la pensión no tenía ni un mango encima y entonces tenía que salir a yirar de día también. Con los años su situación económica fue mejorando. Conoció a algunas chicas que trabajaban como damas de compañía para ejecutivos extranjeros que visitaban el país. El último cliente se había ido. Cuando cerró la puerta nuevamente quedó sola, quizás más sola de lo que siempre había estado. Se había preocupado por aprender a maquillarse y a vestirse con elegancia, a parecer una señora de sociedad, conversaba con fluidez e incluso estudió idiomas. Pero en realidad todo aquello era una hermosa envoltura para lo que se esperaba de ella: un trabajo eficaz en la cama. Volvió a mirar la imagen reflejada en el espejo. Algunas arrugas que los cosméticos no podían disimular... Un rictus amargo curvo su boca... recordó la cara siempre cansada de su madre... su vientre siempre agrandado por los hijos por nacer... su figura que parecía encogerse con cada nieto sin padre.... recordó aquella lágrima mal disimulada cuando ella, con el bolso sin cierre en la mano había subido al camión que la dejó en el pueblo. No había intentado detenerla. Quizás había buscado algún argumento para hacerlo sin encontrarlo... Un dolor intenso oprimió el pecho de Elizabeth... ¿porqué pensaba en su madre en aquel momento?, en muchos años no lo había hecho y nunca había vuelto al rancho. No lloró cuando supo de su muerte. Tampoco entonces regresó, ¿para qué?, tal vez ahora estaría descansando... nunca supo si ella también había pagado el precio de ser la sirvienta de la casa... tal vez... en una ocasión se preguntó porqué el cabello de algunos de sus hermanos tenía el color claro del de los hijos del patrón.... Se recostó en el sofá y sacudió la cabeza para ahuyentar aquellos pensamientos... Su madre hacía muchos años que había dejado este mundo de penas, con sus dolores y sus secretos... ¿porqué la recordaba en aquel momento?... apretó más la mano sobre su pecho... el dolor persistía... pensó en como sería la vejez.... los cincuenta, los sesenta... estaba sola, completamente sola envuelta en una vida que ella misma había elegido... ¿la había elegido ella o se la había impuesto el destino?... ¿qué habría pasado si aquella peoncita no hubiera pensado en cuidarse para no quedar embarazada?....... hijos.... ahora no le parecían una carga tan grande como entonces... le hubiera gustado tener un hijo, alguien que le dijera que no estaba sola.... incluso en su actual independencia había comenzado a envidiar a las putas que tenían un chulo que las protegía.... Quiso levantarse para volver a interrogar la imagen del espejo y no pudo hacerlo. Sintió un cosquilleo en el brazo... algo en su mente le alertaba que debía tomar el teléfono y discar pidiendo ayuda.... un número y los paramédicos estarían allí en pocos minutos... el sudor frío comenzó a invadirle la frente.... “Llama Elizabeth... llama ahora...”, intuía lo que le estaba ocurriendo... estiró el brazo hacia el teléfono y marcó... sentía el pulso cada vez más débil... en pocos minutos alguien acudiría en su ayuda.... ¿en su ayuda?..., colgó el tubo sin responder a la voz que le preguntaba por su dirección..., la ayuda que durante años había aguardado estaba en camino; llegaba silenciosa, agazapada en aquel malestar intenso... la ayuda llegaba después de toda una vida de dolor... un escape que por primera vez en muchos años le permitió sonreír sin esfuerzo... sintió los párpados pesados... sólo lamentó los hijos que no había querido que nacieran....
Comentarios » Ir a formulario |
| http://graciela.blogia.com |