LETRAS VS PALABRAS - El weblog de Graciela |
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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2006. Resumen
MIS WEBLOGSGracias por entrar a mis páginas, sólo deseo que sean de tu agrado. Una web en permanente actualización: http://win.gtiuruguay.com/gracielavera/ aquí hay sueños, investigación y también están mis amigos En la web de Chuynet puedes leerme en http://www.chuynet.com/columnistas/graciela-vera/gracielavera.htm En Informe Uruguay puedes buscar en su archivo artículos de mi autoría en http://www.uruguayinforme.com Y como quiero ser parte de los 48 millones de weblogs que surcan el ciberespacio: Escribo sobre Almería en http://almeria-diarioblog.blogia.com Noticias que no pretenden convertir el blog en una redacción, comentarios y trabajos relacionados con una ciudad que me ha embelezado. Reclamo la vigencia de un Tratado Internacional firmado entre España y Uruguay en: http://tratado-de-1870.blogia.com Estoy reuniendo mis trabajos en: http://graciela.blogia.com en donde he dejado volar la imaginación. Quiero recordar siempre a un país pequeñito desde el que un día partí en busca de un sueño en: http://nueve-franjas-y-un-sol.blogia.com desde la distancia y una maravillosa realidad sigo soñando con mi Uruguay España es hermosa, el planeta tierra lo es. No importa cuanto haga el hombre por destruirlo. Aquí encontrarás sueños y realidades: http://de-levante-a-poniente.blogia.com Las ciudades y los lugares que quiero recordar y los que idealizo en la imaginación. Lo que quiero destacar por digno y lo que no quisiera haber tenido que escribir CUENTOS CORTOS PARA LEER EN UNA TARDE DE INVIERNOCUENTOS CORTOS PARA LEER EN UNA TARDE DE INVIERNO es un compendio de notas que se fueron transformando en historias a instancias de mi hija Viviana que con sus severísimas y certeras críticas me guió y me convenció para convertir unos tímidos escarceos literarios en este mini volumen que aquí os presento. ¿Cuánto hay de imaginación y cuánto de realidad en cada una? Quizás nunca pueda ni siquiera yo, su autora, llegar a saberlo. Un pequeño recuerdo, una visión esporádica o una noticia ya hace mucho tiempo olvidada son, para quienes sentimos el cosquilleo de transformar los sueños en palabras, el cáliz del cual bebe la imaginación. No pretendo el aplauso de los eruditos, solo ansío la tímida aceptación y, si fuera posible, el entretenimiento de la gente común. Gracias por leer este libro que se escribió en el año 1997 y ve la luz primera a través de Internet, en Almería, en el año 2003. EL INSOMNIO![]() INSOMNIO Sin lugar a dudas el insomnio es una calamidad de miles, pero eso no me consuela. Respiro tranquila, trato de dejar la mente en blanco pero el sueño se me niega y ni siquiera los viejos consejos, como la tila con leche o la cuenta de ovejitas, sirven para cerrarme los dos platos que se me han incrustado por ojos. Durante la primera hora la vigila fue sosegada, a la segunda los pies comenzaron a enredarse en las sábanas y si no me levanto me hubieran comido las miles de hormigas, que ya sentía caminar invisibles por todos lados. Pienso en mi insomnio y siento que me pica la nariz, el hombro y la rodilla, que me molesta la espalda, la cadera y la nuca y si intento rascarme sin despertar a mi pareja, entonces, invariablemente la pica se extiende más allá del alcance de los brazos y me obliga a retorcer el cuerpo en lo que termina siendo una inútil tentativa de alcanzar con la mano el lugar exacto de la comezón. Creo haber logrado superar el trance pero... ¿Porqué esta noche la planta de mi pie estará tan lejos del alcance de mis uñas? Comparto la cama con mi marido y su suave ronquido, apenas detectado, me pone los cabellos tiesos... yo no duermo... mis uñas se clavan en el colchón, tuerzo la cabeza y pienso en voz alta: -“Duerme ahora, que ya reiré yo en la siguiente ocasión”. Más reír, lo que se dice reír, no río. Mientras observo el sueño placentero del despreocupado durmiente me vuelco boca abajo, intento esconder la cabeza, como avestruz humano, bajo la almohada, y en son de protesta, acerco los pies a la testa, con lo que asciende hacia el techo la parte de tu humanidad que siempre he usado para sentarme. Basta ya!!!!!!!!, imposible soportarlo, la última tentativa será un asalto al refrigerador. Quizás así logre conciliar el sueño antes de que el gallo intente despertarme. ¿Gallo en medio de una ciudad?... bocinas.... seguro que eso es lo que no me ha dejado dormir. Segurísimo, ya tengo una excusa ¿o es el insomnio el que tiene la excusa? El estómago pesado comienza a trasmitir la sensación a mis párpados. Rápido! a la cama, intento no perder esta oportunidad. Olvido la visita al baño, no doy oportunidad a que se me vuelva a escapar el sueño antes de poder disfrutarlo. Y ahora... esos ronquidos a mi lado no me dejan concentrar en lo esencial... repaso el nombre de las siete plagas de Egipto, y hasta de los treinta y tres reyes godos... a esta altura de los ya ni idea tengo de si lo que más me preocupa en este momento es dormir o recordar cuáles son las cien recetas para combatir el insomnio, La de la abuela, un té de lechuga. Imposible, ni una hoja verde en la casa. La última se la di como cena a la tortuguita; me levanto, corro a su pecera pero, ¡siempre he dicho que Manuelita goza de excelente apetito!, no importa, la otra receta es la de la miel con leche ¿o sería leche con miel? Pero ¿dónde se encuentra miel a esta hora de la noche? De un puntapié quito el edredón y con el rabillo del ojo miro hacia su lado. Él no se ha inmutado y sigue durmiendo. Ya me he despabilado totalmente. ¡Chocolate caliente!, ¿sería para el insomnio? El asunto no es dudar. Y ahora no habrá problema. Estoy segura de que en casa tengo chocolate. Manos a la obra, voy a prepararlo. Pero ¿cómo hacerlo sola?, es bebida de dioses, y mi amor es demasiado para albergar egoísmos. Decido compartirlo con ese venturoso mortal que duerme tan plácidamente a mi lado. No me preocupa despertarlo. No tengo dudas que me lo agradecerá y luego del chocolate ambos caeremos dulcemente en brazos de Morfeo. Error. ¿En qué me he equivocado?... Ahora somos dos los que tenemos los ojos como monedas de cinco duros mientras de nuestras bocas escapan descorazonadores ayes. Realmente el chocolate no fue buena idea. Hoy no dormiré pero de algo estoy segura. En el futuro me aseguraré de que no falten hojas de lechuga en el refrigerador y de no volver a beber chocolate caliente de noche... y menos con veintisiete grados de temperatura... me olvidé de que es verano. ¿No es cierto que el insomnio de a dos es más llevadero? Graciela Vera UNA NOCHE INOLVIDABLE![]() UNA NOCHE INOLVIDABLE
El martes Pedro, tratando de levantar mi ánimo que por entonces estaba a la altura de la cabeza de un caracol que va reptando entre los bulbos de narcisos que había visto esa mañana, recién plantados en el parque, frente a la oficina, me invitó a la reunión que estaban organizando con su esposa para festejar su XXIII aniversario de bodas. La puerta del departamento se cerró y me sentí presionada, ahora entre la madera barnizada y aquel pedazo de carne humana oliendo a lavanda. Me quité el collar de perlas y lo dejé sobre el tocador. Quizás no correspondiera hacer ostentación de joyas. Maldije no haberle preguntado a Pedro qué ropa debería llevar a la reunión. La corrida en la media de su mujer parecía danzar en mi mente. Sentí que sus manos me empujaban hacia abajo obligándome a arrodillarme hasta que mi cabeza quedó a la altura de su pelvis. Recordé que pensaba invitarlo con una copa pero ya habría tiempo más tarde y si no lo había no importaba, ahora no importaba nada más que aquella sensación. Cuando llegué él ya estaba allí. Pedro me lo presentó el primero. Estaba hablando con una chica rubia con tetas prefabricadas. Bueno, así llamo yo a los implantes de siliconas. Me dio la mano distraídamente y siguió explicándole a la rubia sobre su último viaje a Sudáfrica. Sentí mi boca llena, la succión suave y la presión de su mano apretando mi cabeza contra su cuerpo me excitaba. Lo oí gemir y sentí la satisfacción de provocarle placer. Sus muslos se agarrotaron y en un instante me encontré con la boca repleta de sabor. La mujer de Pedro resultó ser una virtuosa del piano. Bach, Bethoven, Weber, Mozart… alguien comentó que había dejado una brillante carrera por su familia. Sentada junto a aquel matrimonio mayor de los que solo recuerdo que ambos querían ir de vacaciones al Caribe pero no se ponían de acuerdo porque los dos preferían diferente época del año para hacer el viaje, sintiéndome un poco usada para dilucidar una discusión de la que no era arte ni parte, me sentí agradecida cuando mi compañero de oficina anunció que su mujer iba a regalarnos con un pequeño concierto.
Desde que había entrado en casa de Pedro no salía de mi asombro. El hombre desarreglado que todas las mañanas llegaba somnoliento a la oficina e invariablemente terminaba el día con una mancha de café en la solapa se había transformado en un caballero de smoking y pajarita negra que le ofrecía solícitamente el brazo a la mayor de sus tías. Sentí sus dedos hurgando entre mis piernas, escudriñando mis secretos y no protesté cuando su maestría me provocó espasmos, repetidos, cada vez más intensos, hasta hacerme gritar un basta que ambos sabíamos significaba lo contrario. Estábamos terminando el postre cuando sentí el roce en mi pierna. Levanté los ojos y vi una sonrisa franca. En el taxi me dijo que yo era todo un desafío y yo reí sabiendo que estaba en lo cierto. El me prometía una noche inolvidable pero ¿era yo capaz de recrearme en esa noche? Cuando me despedí de los demás invitados creí que la rubia de los implantes me miraba con cierto rencor. Sonreí para mis adentros. Esta vez yo había vencido y me llevaba el mejor trofeo.
Ricardo estaba de rodillas frente a mi. – Va a ser una noche inolvidable. Volvió a decir al tiempo que separaba mis rodillas. Desde mi posición sentí la emoción de ver su cabeza metida allí y el goce provocado me instaba a revolcarme.
Vuelvo al living y me pongo a rebobinar la cinta de video que miré anoche después que volví de la casa de Pedro… como es común en mi, no tenía ganas de dormir. |
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