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LETRAS VS PALABRAS - El weblog de Graciela

NUNCA MÁS

BAGDAD DOS AÑOS DESPUÉS

BAGDAD DOS AÑOS DESPUÉS

 

Tengo los ojos cansados de oír
en el silencio de las imágenes,
los gritos callados de los que ya no están.
Tengo las manos doloridas
de silenciar la voz que suplica
clamando desde las entrañas.
Hiel y sangre removidas,
con asco, con impotencia,
en orgásmico desamparo.
Aberrantes las sílabas suman cadáveres,
buitres, monstruos y presidentes 
invitados al banquete sacramental.
Se celebra el malparido advenimiento,
de otro cargamento de muerte.
Cuerpos desgarrados se revuelven,
sangre y excrementos adolecen de diferencias;
tengo la lengua sucia de tanto ver
el sonido de los que callan.
Amarga la garganta se seca
y los ojos lloran aguas purulentas.
Desde debajo de su túnica
las mujeres expulsan monstruos,
proféticas aberraciones, ¡hecatombe!
un siglo, mil años, la eternidad que muere;
explosionan los soles y ríe el jefe
entre estrellas y barras color sangre,
chorrea plasma entre los lechos,
corren los flujos entre los muertos.
Ostracismo de verdades,
la noticia rebota en titulares
y la información se escurre por las cloacas
expulsada en olorosa descarga.
Bagdad se muere sin inocentes que lo lamenten,
gimoteando se retuerce la humanidad
y en el mundo, todos culpables.

                      Graciela Vera

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SE ACABÓ EL TIEMPO

SE ACABÓ EL TIEMPO

(Cumbre de Azores 16 / 03 / 2003)

Alguien disparó la flecha,
se acabó el tiempo,
la paloma plegó sus alas,
escondió la cabeza
y un pétalo rojo
se prendió a su pecho.

Alguien cerró el libro,
se acabó el tiempo,
de las manos del poeta
cayó el lápiz,
ya no quedan grafitos
y las palabras se visten de luto.

Nadie miró al niño,
se acabó el tiempo
y murió la esperanza,
lloró una sonrisa,
en sus ojos está Dios
y a Dios lo condenó el hombre.


  Graciela Vera

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QUIERO CREER EN LA VIDA

QUIERO CREER EN LA VIDA

No quiero cantarle al dolor
ni moldear el granito en palabras
que ensalcen la enajenación.
Asesinos nocturnos que no ven,
el hombre que destruye
es el niño que llora.

Quiero creer en la vida,
buscar la esperanza escondida
en los ojos somnolientos.
afirmo que aún es posible
rescatar sonrisas e ilusiones
donde solo hay temerosa mueca.

Quiero ver, sin ver sombras,
dejar atrás el desaliento,
creer que el niño que destruye
no será mañana el hombre que llore,
que la mujer volverá a parir
y los monstruos dejarán de engendrar.

Quiero correr tras quimeras de días de paz,
alcanzar noches donde el mañana exista,
inclinarme ante el Dios de todos los hombres
sin las lágrimas de una corona de espinas,
y ante el horror de la muerte genocida
quiero volver a creer en la vida.

     Graciela Vera

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