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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas del libro: HOMILI A.
 Volcaste la copa repleta sobre el mantel de lino y con tus labios sedientos bebiste cada lágrima de mis ojos. El líquido se esparce, dibuja una flor morada sobre el blanco lienzo; se deslizan tus labios por la curva de mi espalda y esculpen lirios de placer. Cada gota absorbida por la trama expande aromas a viejo, tus labios reclaman mi piel y la sorben toda. Llenas nuevamente la copa, bebes insaciable el licor que te ofrece, húmedos, tus labios saben a vides.
Graciela Vera Ilustrado con pintura de R.Young: 'The lovers'
 Te busco, escucho el reloj, extiendo los brazos, no estás. Solo el hueco de tu cabeza se esconde, concavidad aún tibia, sobre mi almohada. Acaricio el sitio donde el Givenchy se mezcla con tu propio aroma. Noches de marzo, luna en Sagitario, cuando amanece, largo invierno huyendo hacia el sur... te extraño, mis sentidos y mis brazos, están vacíos. Suenan tus pasos, movimientos tenues, ya no hace frío, inundas el cobijo de mi alma, solo busco tu perfume, el otro, el otro no me pertenece, ahora mi almohada guarda solo tu propio aroma.
Graciela Vera
 Cierra los ojos amor, entrelazados nuestros cuerpos, soñando un momento más, aún no es tiempo de despertar.
No hables, cariño mío, que no fugue de tus párpados, la modorra del último sueño, noche de amor eterno.
Mantén la calma, vida mía, no retires el abrazo, no alejes tus labios de los que aún beben de tu boca en esta noche, la dicha del amor.
Graciela Vera Ilustado con fotografía de la obra de Miguel Senserrich, 'Pasión'
 Quiero proclamar la dicha y canto infortunios, pregono que soy amada y siento dolor, creo ser magnánima y traigo mezquindades, quiero ser única y olvido que existen pasados, reclamo el todo, y quisiera borrar los recuerdos.
Si ayer fui dichosa y hoy me elevas en altares entregándome tu vida, pido perdón por mi soberbia, me rasgo las vestiduras y acepto las verdades. El amor quizás no sea perfecto, yo lo soñé, solo fueron sueños; el amor no es privativo, sin dueños ni imposiciones, confieso mi orgullo, ya no más, aprendí a compartirte, solo quiero volver a soñar
Graciela Vera
 Entrega, de mi cuerpo inerte como virgen destinada al sublime sacrificio del amor.
Entrega, envuelta en túnica de luz que tus manos desmiembran en ansias inconfesas de pasión.
Entrega, de mi vida entera como ofrenda exultante, recibiendo el néctar de tu ser.
Graciela Vera

Cosquillas que trepan mariposeando por el vientre, grito contenido de placer que culmina en trémulo éxtasis, ensortijando en los muslos temblorosos estertores. Manos que deambulan sedientas, hurgando en insondables abismos de placer insostenible. Obnubilada la memoria, jadeante la respiración, solo el presente importa ¡Divino presente!!! Eclosión de sensaciones, mezcla de fluidos y quejidos aspirando aromas, sabores presentidos alcanzando el culmen en supremo alarido de pasión.
Graciela Vera Ilustración: pintura de Kolongi 'Amor a la luz de la luna'
 Busqué con manos extendidas, clamé con labios resecos, hurgué recuerdos huraños de noches sin días, de días que no fenecen. Ansié caricias indolentes, insensibles cuerpos inertes. Lloré placeres perdidos, repiqué, cual de bronce, en estertor de muerte, Aullé al viento tu nombre desconocido, nunca escuchado. Extendí manos tiritantes escapando de la escarcha, subiendo hacia el sol.
Graciela Vera
 Las paredes se hacen cómplices, teñidos de sombras se alargan los sueños, en el suspiro de un abrazo.
Se expande en el ambiente, almizcle, sudor y Givenchy, feromonas diseminadas en el aire, pretexto para evadirse del sueño.
Graciela Vera Ilustración: pintura 'Amor' de Diego Manuel
 Mezcla de olores obnubilando la mente. Obligada adición de los sentidos.
Me emborracho con el almizcle que emana de tu cuerpo, confusión de cítricos y mieles.
Sin solapadas ideas dejo excitar los deseos. ¡Evohé!, alegres bacantes aclamando.
Descienden torpemente las sombras pretendiendo calmar la algazara. Es nuestro el brindis. Rompamos las copas.
Dónde nosotros, nadie beberá. Egoísmo insensato, espejismo de noches de esotéricos desvaríos.
Sobre la profanada palia, vencedora en lúbrico combate destierro por siempre la hipocresía.
Es el evo que acapara sueños en nanosegundos de eternidades. Mis papilas liban tu piel.
Absurda idea, belleza de lo prohibido, la saliva y el sudor en arcaica promiscuidad. Saboreo la mixtura de los dioses.
Sordos a la caricia descansan los músculos, ansiosa espera, exigen tributo al placer.
Estuosos, los cuerpos recrean el eufénico libreto, repetido axioma, epístola para dos.
Graciela Vera Ilustración: Fotografía titulada 'Lujuria' autora Lolelei

Propincua providencia, la vida aguarda, los sueños, halados por el amor entran en paradisíaco éxtasis.
Oímos la panegírica homilía olvidando lo efímero del júbilo. ¿Es el regocijo de hoy el llanto de mañana? ¡No respondas amor!
Nuestro mundo es cual isla, solitario, el río, flujo incontrolable que nos mantiene sujetos. marionetas en lujuriosa fusión.
Se aturde la mente buscando resquicios para el recuerdo, vil juego impuesto a los amantes, induciendo a afligidos destinos.
Coloquio intrascendente ¿escuchas mi azarado disertar? Tú entiendes de palabras calladas y sabes responder a los silencios.
Graciela Vera Ilustrado con pintura de René Magritte: 'Amantes'  El néctar impregnó mi paladar, cual fruta de exótico sabor absorbí la savia de tu ser, golosa en alas del placer.
Sentí tus manos acariciando mi espalda, buscando mis escondrijos cuando en fuente te volcaste.
Metamorfosis que me lleva, en tus brazos, a ser Afrodita, explorando el placer en la magnitud, de incontenible torrente del amor.
No temo a inquisidores, Eros bendice nuestra pasión, no hay falsos tabúes ni patrañas que tergiversen los momentos.
Músculo y sangre unidos repitiendo el canto, rogando de Hestia su protección para juntos, nunca perdernos.
Graciela Vera
Ilustración: escultura 'los amantes' de Rodhin

Eternos silencios de amores dormidos, deseos que aguardan la caricia tardía; Noches de espera, días de vela, cuando tu boca dice, lo que tus labios callan.
No me prives de néctares, regálame las mieles siempre aguardadas; insaciables los sentidos, se hacen solícitos al roce de tus manos, a la palabra suave, buscada, encontrada, regalada a oídos ansiosos. Esquiva mirada hacia otros destinos, ayeres que no callan, mañanas sin hoy. Rescatemos amor mío, momentos, solo minutos, volvamos a soñar para siempre de a dos. Graciela Vera
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