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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Poemas del libro: FASES LUNARES.
 Quiero convertirme en tu musa, entrar en tus sueños, latir dentro de tu corazón. Sentir el roce de tus labios más allá de la piel, en suaves prosas de amor. Quiero ser etérea realidad, guiar la pluma del poeta, transformar palabras en caricias. Emerger desde el éxtasis de nuestros cuerpos abrazados en irrelevante grito de rebeldía. Quiero ser inspiración, oración a nuestro Dios y goce en la entrega. Darle a mis ojos el regalo de tu pensamiento, ilusiones compartidas. Quiero ser quién te lleve por caminos de danza y música, ser más que tus ojos. Pedir que olvides nombres, que huyas de los ritmos, que cantes a nuestro amor. Quiero ser tu musa, vivir día a día tu entrega sin volver a compartir. Rescatar, egoísta, solo para mi, letras escapando de tu teclado, ojos enfocados al mañana. Graciela Vera Imagen: pintura Las Tres Gracias de Laura Higgins Palmer.
 Esta noche escribí en un pentagrama de recuerdos, la música silenciosa que canta sobre los amores y llora por los olvidos. Con un pincel sin colores embadurné el lienzo invisible donde viven los sueños y mueren las razones. Aguardé el instante preciso, cuando la luna se va a dormir antes de que se confunda en aurora, y entonces volví a la casa, busqué el sueño reparador y encontré rastros de un huracán, allá, tú con los ojos sin mi, aquí, las sábanas frías de soledad.
Graciela Vera

La noche que escribiste mi nombre en la arena, cuando las estrellas se zambullían en la mar guiñándonos ojos de plata, esa noche rogué al viento que no borrara aquel 'Graciela, te amo' que dejaste grabado por la infinitud de un minuto en la eternidad de un rayo de luna mientras las estrellas continuaban cayendo a la mar.
Graciela Vera Ilustración: Foto Carranchio
 Hoy no quiero cantarle a soles que ocultan atardeceres con brumas, no quiero divagar entre estrellas huyendo de un errático cíclope, hijo de la tierra y del cielo, y por eso quizás hermano de nuestro amor. No quiero la seguridad si no tiene el perfume que encontré en tus brazos en perfecta comunión con los sentidos. Tus manos llevándome, acompasados nuestros pasos; aquí y allá, hoy como ayer... Mañanas como fueron aquellas, noches y días soñando, juntos, los ojos mirando el futuro. Fuimos, de dos, uno. Rechazo del costumbrismo, del cambio de lo perfecto por la sinrazón. Quiero atrapar las noches de un verano de flores y promesas sin tabúes; rezar al Dios de los amantes para que nunca la incertidumbre se ensañe haciéndonos olvidar aquel mes de agosto.
Graciela Vera Ilustración: pintura 'Tres bailarinas de Ballet' de Edgard Degas
 Como inocente controversia, en imposible aleación amor y amar se separan apenas unir los vocablos. Lejana confulgencia donde duermen los recuerdos; silencioso, oculto cantil, eclipse de conjeturas escondidas tras cautelosa sentencia. Los sueños son arrebatos en la incertidumbre profana que desnuda las ideas y deja, de tanto amor sin saber amar, a los amantes.
Graciela Vera
Ilustración 'Lovers', pintura de Slawec Gruca
No me dejes nunca, no es ruego ni promesa arrebatada en aras del cariño. No me dejes nunca. .............................. Cuando la noche se haga luz, cuando de las sombras surja en mil colores la eternidad, más juntos que nunca, tomados de la mano emergeremos a la vida. No me dejes nunca, yo te prometo que si primero me alejara, no resignaré el quererte. No me dejes nunca. .............................. Cuando solo uno esté, desde el cosmos infinito, formará con el otro cortejo nupcial que velará las noches en que en célicos brazos arrulle la cabeza que reposa serena. No me dejes nunca, amor, yo te prometo ante el Señor de la perpetuidad, que no te dejaré nunca. Graciela
No me dejes nunca, amor, yo te juro ante la grandeza del Dios de lo eterno, que no te dejaré nunca jamás.
Enrique Agosto 2001
 Para ti, hombre que me hizo sentir mujer; esposo que me hizo amante. En el Hospital Torrecárdenas, a 1º de mayo del 2003 recordando otras vivencias en un mes de julio del 2001. Aquel mes de julio de extrañas estrellas, con tu mano siempre presta a la caricia tan deseada; de los ojos apretados dejando escapar, en un rosario de sueños la trémula promesa, quiero arrancarlo del pasado, y en este presente, revivir la ilusión de un mayo de malvones rojos, de vientos del poniente y de recuerdos que alertan al hoy. Hagamos nuestra la vida ¡amor!... ¿recuerdas?... Aguardando el alba las palabras confesaron ilusiones; resplandor de amaneceres dejaron atrás aquellas noches amigas de nuestras confidencias. Ahuyentemos la permisividad que adormece los sentimientos. Escucha amor mi deseo, añoro ¡bendito anhelo! oír tu voz llamándome con ansias, regalo de tu querer, haciendo silencios a la bronca y broncas a los infortunios, uniéndonos en la semioscuridad que hace cómplice los pasillos e íntimos los momentos en compañía. Aquel mes de julio que reclama hoy su presencia quiero inmolar soles y rescatar primaveras. tuya, Graciela Graciela Vera
 El amor no arrulla, poco sabe de historias, extorsiona almas reclamando el todo. No comparte recuerdos, fanfarrón iluso, aprisiona presentes, hebras de un sueño El amor no agradece, devora el tiempo en ansias locas, frenesí de placeres. Escupe horas de desapego bebiendo de su permanente lujuria, desgarra las entrañas exigiendo más y más. No reclama caricias, exige arrebatos, libinidosa victoria más allá de los sentidos. Esperanzas embroncadas, desaciertos y atinos, el milagro clamando por un nunca más. Graciela Vera
 Afrodita nos cobijó en sus brazos, en nubes de tul arropó nuestras ilusiones. Nos lleva al éxtasis, día a día, placer supremo. Nos arrullan Las Gracias, satisfechas, al elevarnos al culmen del deseo compartido. ¡Desdichado quién no conocerá jamás el arrebato desmedido!, muy atrás los temores, paroxismo de pasiones enhebrando quimeras, dejando en cada suspiro gorjeos de ruiseñores. Palabras siempre repetidas en quedo arrullo, en nuestro mundo solo estamos, tú y yo. Graciela Vera
 Estoy amarrada a tu cuerpo por los nudos recios de tus manos. Cedria que nos une piel contra piel apretando el abrazo en excelsa espera. Graciela Vera
Ilustración: 'sogas' de Susana Beibe
 Arrastro estrellas sin noches, días eternos, sin atardeceres ni soles. Pienso en lo que ya no es. Pasos que se detienen, nada tras la puerta. Busco palabras nuevas, recuerdos del mañana sujetos a la espera.
Viví sin existir. ¿Qué me deparó el ayer? ¿Hacia donde me lleva el hoy? Sigo caminos sin sendas, derroteros ya vistos, no hay mapas, ni auto stop. Arrastro, pienso, ¿busco aún? ¿Acaso ya llegué? Sin brújulas hallé la senda, cogí soles y viví con las estrellas y ya no añoré lo añorado.
No más días sin atardeceres, no mas caminos ya recorridos; tú tras la puerta,
arropando mis ansias, en miles de palabras viejas. Final de la búsqueda.
Graciela Vera
Ilustración: pintura 'mujer con camisa' de Gil Gamundi
 Como una roca, fría, sin vida, así pido a Dios transforme mis entrañas, para que no las atenace el dolor cuando estando en mis brazos regresas allá. Quitarme el corazón, transformarlo en pieza de orfebrería, en la que los recuerdos no importen, latiendo cuando estás cerca aunque grite por detenerse. Como una roca, tan solo una roca, eso quiero ser cuando recuerdas lo que yo quiero olvidar, tan solo una roca. Nada más que una roca. Graciela Vera Ilustración: pintura de Chris Shereve 'Woman and man2
 Aroma a café, voces, un bar, una ventana, el sol, tímido, veo pasar a otros, hombres y mujeres, cada uno con su sueño. Se enfría el café, amargo para el paladar, dulzón a los sentido, risas, conversaciones ajenas, marco indefinido de pensamientos. recuerdos de hoy, de ayer y de mañana. Estoy sola en el bar rodeada de ti, impregnada de tu amor. el café sabe a ayeres, solo quiero mañanas continuando este hoy. No hay ya ayeres, las papilas saborean el gusto amargo-dulzón, nuevo, de mañanas aguardándote, de espinas que ya no son. Graciela Vera Ilustración: pintura 'Mujer bebiendo café' de Gizem Saka
 Extendió sus alas más negras que las del tordo buscando cubrir con lúgubre manto el lecho de nuestro amor. Entró, tendiendo cual tentáculos sombríos brazos atrayéndote, impulsándote hacia derroteros de escarpados caminos, mitológica venganza en moderna cibermagia, como Aoife arrancó a Lir el preciado amor de sus hijos, cual astuta Medea conquistando a Jasón, Xelena llega desde las sombras acechando, como hembra en celo, la dicha que un día me regalaste. Graciela Vera
Caminando, mi mano escondida en la tuya como en tantos paseos realizados, iguales, pero siempre diferentes, me dijiste al oído un te quiero, igual, tan distinto al anterior. Me estremezco y tiemblo emocionada. Graciela Vera
 ¿Sabías que el amor es como un niño pequeñito?, necesita de las caricias, de las frases suavitas y de los besos trémulos. ¿Sabías que para que sea eterno el amor necesita palabras?, sueños compartidos, pensar dos en uno. ¿Sabías que el amor es como la inmensidad del mar?. Es profundo, brillando en la oscuridad del tiempo, y en su silencio estrecha mil colores, cien sonidos. ¿sabías que el amor necesita, palabras tiernas, sueños de vida, silencios de besos, tu confianza en mi entrega, la mía en tu cariño, hacer de dos corazones un solo, estridente latido? Dar... compartir...entregar... ¿Lo sabías?. ¡Claro que lo sabías, si tú me enseñaste a amar!. Graciela Vera
 Antes... antes solo una sonrisa, mueca repetida de tantos fracasos, cúmulo de respuestas a preguntas inexistentes, apropiación de razones, tonto pretexto de nuevos errores.
Antes... antes solo un adiós, la puerta que se golpea, un pistillo cerrándose a la vida, afuera la mentira que se compra, dentro se oculta el dolor, mentido orgasmo de ilusiones muertas. Antes... antes el orgullo de ser nada, tan nada, hombre y mujer, nada, solo marionetas en la soledad buscando justificaciones, extrayendo más soledad de un todo que ya dejó de ser. Ahora... ahora aprendimos que somos dos, palabras que se entrelazan difuminando un nunca más, y los ojos buscándose para creer, mintiendo al olvido que acecha presentes, ya, nunca más resucitarán los fantasmas. Graciela Vera
 Cual alas veladas por oscura ráfaga, se extienden los celos cubriéndome con su manto. Extrañas, nefastas criaturas, creciendo, emergiendo desde las entrañas de mi ser. Dolor, irremediable holocausto, destructora, punzante agonía que derrama el néctar del amor en vana entrega que no será. Celos, mucho más, quizás menos, tan solo caricias muertas.
Graciela Vera
 No quiero llorar cuando lloro lágrimas que no deberían ser. ¿Es egoísta el amor, o el amor es solo egoísmo? No concibo posible no celarte cuando la vida no es vida sin el calor de tu vida. No quiero gritar cuando grito lamentos que no debería exhalar. ¿Hay egoísmo en amar, o amar es solo egoísmo? No puedo aceptar que tu aceptes, no puedo sonreír, ni siquiera dibujar una mueca. No quiero llamarte cuando te llamo ni decir palabras que debería callar. ¿Crees que el amor está más allá de los celos? Desgraciada de mi si no celaras día y noche mi amor; desgraciado de ti si no sintieras que me muero de celos por el tuyo. Graciela Vera Ilustración, pintura de Laura Higgins Palmer
 Voy buscando mi coraza. Era mía, me protegía, un día me la robó tu amor y ahora le necesito y reclamo.
Buscadla y dádmela aunque esté en pedazos, no quiero de nuevo sufrir y necesito cubrir de acero mi alma. ¿En pedazos me la dais? No importa, en pedazos la acepto, solo necesito un trocito en el que guarecer el corazón. Ayudadme a ponérmela ¿no sabéis acaso que mi amado no debe volver a verme llorar? Graciela Vera
 Amar es dar mas allá de los sentimientos, entrega de vida, saber decir gracias mirándonos a los ojos. Amar es dar cuando las manos tiemblan buscado amparo y consuelo, saber decir gracias sin callar verdades. Amar es dar sin pensar en que dirán quienes no conocen de nuestro querer, saber decir gracias y todos los días comenzar. Amar es saber decir gracias y dar cada día más. Graciela Vera
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