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LETRAS VS PALABRAS - El weblog de Graciela

EXPERIENCIAS

EXPERIENCIAS

Cosquillas que trepan
mariposeando por el vientre,
grito contenido de placer
que culmina en trémulo éxtasis,
ensortijando en los muslos
temblorosos estertores.
Manos que deambulan sedientas,
hurgando en insondables abismos
de placer insostenible.
Obnubilada la memoria,
jadeante la respiración,
solo el presente importa
¡Divino presente!!!
Eclosión de sensaciones,
mezcla de fluidos y quejidos
aspirando aromas,
sabores presentidos
alcanzando el culmen
en supremo alarido de pasión.


Graciela Vera

Ilustración: pintura de Kolongi

'Amor a la luz de la luna'

ENTREGA

ENTREGA

Entrega,
de mi cuerpo inerte
como virgen destinada
al sublime sacrificio del amor.

Entrega,
envuelta en túnica de luz
que tus manos desmiembran
en ansias inconfesas de pasión.

Entrega,
de mi vida entera
como ofrenda exultante,
recibiendo el néctar de tu ser.


             Graciela Vera

ACEPTACIÓN

ACEPTACIÓN

Quiero proclamar la dicha
y canto infortunios,
pregono que soy amada
y siento dolor,
creo ser magnánima
y traigo mezquindades,
quiero ser única
y olvido que existen pasados,
reclamo el todo,
y quisiera borrar los recuerdos.

Si ayer fui dichosa
y hoy me elevas en altares
entregándome tu vida,
pido perdón por mi soberbia,
me rasgo las vestiduras
y acepto las verdades.
El amor quizás no sea perfecto,
yo lo soñé, solo fueron sueños;
el amor no es privativo,
sin dueños ni imposiciones,
confieso mi orgullo,
ya no más, aprendí a compartirte,
solo quiero volver a soñar


Graciela Vera

AMANECER

AMANECER

Cierra los ojos amor,
entrelazados nuestros cuerpos,
soñando un momento más,
aún no es tiempo de despertar.

No hables, cariño mío,
que no fugue de tus párpados,
la modorra del último sueño,
noche de amor eterno.

Mantén la calma, vida mía,
no retires el abrazo, no alejes tus labios
de los que aún beben de tu boca
en esta noche, la dicha del amor.



Graciela Vera

Ilustado con fotografía de la obra

de Miguel Senserrich, 'Pasión'

AQUEL MES DE AGOSTO

AQUEL MES DE AGOSTO

Hoy no quiero cantarle
a soles que ocultan
atardeceres con brumas,
no quiero divagar entre estrellas
huyendo de un errático cíclope,
hijo de la tierra y del cielo,
y por eso quizás
hermano de nuestro amor.
No quiero la seguridad
si no tiene el perfume
que encontré en tus brazos
en perfecta comunión con los sentidos.
Tus manos llevándome,
acompasados nuestros pasos;
aquí y allá,
hoy como ayer...
Mañanas como fueron aquellas,
noches y días soñando,
juntos, los ojos mirando el futuro.
Fuimos, de dos, uno.
Rechazo del costumbrismo,
del cambio de lo perfecto por la sinrazón.
Quiero atrapar las noches
de un verano de flores
y promesas sin tabúes;
rezar al Dios de los amantes
para que nunca
la incertidumbre se ensañe
haciéndonos olvidar aquel mes de agosto.


                        Graciela Vera

Ilustración:  pintura 'Tres bailarinas de Ballet'

de Edgard Degas 

CON TU PROPIO AROMA

CON TU PROPIO AROMA

  Te busco,
escucho el reloj,
extiendo los brazos,
no estás.
Solo el hueco
de tu cabeza
se esconde,
concavidad aún tibia,
sobre mi almohada.
Acaricio el sitio donde
el Givenchy se mezcla
con tu propio aroma.
Noches de marzo,
luna en Sagitario,
cuando amanece,
largo invierno
huyendo hacia el sur...
te extraño,
mis sentidos y mis brazos,
están vacíos.
Suenan tus pasos,
movimientos tenues,
ya no hace frío,
inundas el cobijo de mi alma,
solo busco tu perfume,
el otro, el otro no me pertenece,
ahora mi almohada guarda
solo tu propio aroma.

             Graciela Vera

TUS LABIOS

TUS LABIOS

Volcaste la copa repleta
sobre el mantel de lino
y con tus labios sedientos
bebiste cada lágrima de mis ojos.
El líquido se esparce,
dibuja una flor morada
sobre el blanco lienzo;
se deslizan tus labios
por la curva de mi espalda
y esculpen lirios de placer.
Cada gota absorbida por la trama
expande aromas a viejo,
tus labios reclaman mi piel
y la sorben toda.
Llenas nuevamente la copa,
bebes insaciable
el licor que te ofrece,
húmedos, tus labios
saben a vides.



        Graciela Vera

Ilustrado con pintura de R.Young: 'The lovers' 

MI NOMBRE EN LA ARENA

MI NOMBRE EN LA ARENA


La noche que escribiste
mi nombre en la arena,
cuando las estrellas
se zambullían en la mar
guiñándonos ojos de plata,
esa noche rogué al viento
que no borrara aquel
'Graciela, te amo'
que dejaste grabado
por la infinitud de un minuto
en la eternidad
de un rayo de luna
mientras las estrellas
continuaban cayendo a la mar.


     Graciela Vera
Ilustración: Foto Carranchio 

ABSURDOS

ABSURDOS

Esta noche escribí
en un pentagrama de recuerdos,
la música silenciosa
que canta sobre los amores
y llora por los olvidos.
Con un pincel sin colores
embadurné el lienzo invisible
donde viven los sueños
y mueren las razones.
Aguardé el instante preciso,
cuando la luna se va a dormir
antes de que se confunda en aurora,
y entonces volví a la casa,
busqué el sueño reparador
y encontré rastros de un huracán,
allá, tú con los ojos sin mi,
aquí, las sábanas frías de soledad.

Graciela Vera

QUIERO CONVERTIRME EN TU MUSA

QUIERO CONVERTIRME EN TU MUSA

 

Quiero convertirme en tu musa,
entrar en tus sueños,
latir dentro de tu corazón.

Sentir el roce de tus labios
más allá de la piel,
en suaves prosas de amor.

Quiero ser etérea realidad,
guiar la pluma del poeta,
transformar palabras en caricias.

Emerger desde el éxtasis
de nuestros cuerpos abrazados
en irrelevante grito de rebeldía.

Quiero ser inspiración,
oración a nuestro Dios
y goce en la entrega.

Darle a mis ojos
el regalo de tu pensamiento,
ilusiones compartidas.

Quiero ser quién te lleve
por caminos de danza y música,
ser más que tus ojos.

Pedir que olvides nombres,
que huyas de los ritmos,
que cantes a nuestro amor.

Quiero ser tu musa,
vivir día a día tu entrega
sin volver a compartir.

Rescatar, egoísta, solo para mi,
letras escapando de tu teclado,
ojos enfocados al mañana.

                 Graciela Vera

Imagen: pintura Las Tres Gracias

de Laura Higgins Palmer.

LINDA MONTEVIDEO

LINDA MONTEVIDEO

Dejé Montevideo un 3 de noviembre del año 2000


Desde el aire te vi pequeña
en la majestuosidad de tus verdes,
el río como mar, en eterno beso
te ceñía por la cintura.

Te recordé en el bullicio
de las tardes de escuelas,
de túnicas blancas y moñas azules.

No quise olvidarme del Cordón
extendiéndose hacia el Obelisco,
ni de las calles de Palermo y del Barrio Sur.

Supe que iba a añorar las mañanas con los amigos,
en los sábados de la Ciudad Vieja,
y un paseo hacia la fortaleza,
subiendo las calles del Cerro.

Le dije adiós a los  verdes del Centenario y del Rodó,
a la que había sido mi casa,
a Boulevar, a Rivera, más allá a Punta Carretas.

Quedaron atrás Ramírez y tu Dieciocho,
y me olvidé de los sueños frustrados
cuando la Rambla se fundió en río.

Te perdí en un horizonte de nubes y soles,
de una Cumparsita tan tuya
como ese pedazo de mi corazón
con el que te quedaste por siempre,
linda Montevideo de mis recuerdos.


              

                           Graciela Vera

Foto gentileza Estudio Stonek

DOLOR

DOLOR


 

Es el dolor de toda mujer ante la impotencia
 por  los millones de niñas víctimas de la ablación.
 

Donde las líneas se difuminan
y el horizonte desaparece
en el resplandor de un cielo-mar,
allí surgen del desierto,
y en la ignorancia
mueren estando vivas
y viven sin existir.

Oí sus cantos desencajados,
lamentos y súplicas
y no quise que taladraran mis tímpanos
los gritos de las que no tienen voz.

Es tan tenue la frontera del dolor,
como esas notas difusas
que anegan la magistral sinfonía,
inconcreto divertimento
que el avaro compositor
se ufana en titular vida. 

Sangran en sus almas
las heridas del cuerpo;
adolescentes que no sueñan,
viejas de ilusiones,
por siempre negadas al placer.

¿No las escuchas gemir
más allá de la frontera
de este mar de esperanzas?
Ocultan entre tules
la vejación de ser mujeres.

No es de dolor ese aullido
celebrado en sórdido festín,
es la impotencia de no saber
que en alguna parte
existe la dignidad. 
   

         Graciela Vera

LA VIDA

LA VIDA

Como un caballo desbocado
cruza la vida campos de nadas,
aferrándose a jirones de algo
que atenazan dolores de muchos.
Jinetes inexperimentes
sacudidos al vaivén de constricciones,
por penitencia: vivir.

Alegre tálamo nupcial,
a horcajadas del dolor
dichosa llega la doncella;
consumación imperfecta,
la posee quien sueña otros rostros
continuando la bochornosa cabalgata.

Embustes que no son
sino verdades a medias,
realidades que no importan
en el carrusel de la vida,
jinetes sin cabezas, que no piensan,
no ven, no dicen,
jinetes con cuerpos marchitos,
que sienten, sufren, gimen
en el silencio lúgubre, que ahoga
la ilusión de encontrar
algún día vida,
sin que resulte
otro chasco, la vida.

         

             Graciela Vera

LA POESÍA

LA POESÍA

La poesía es un ruego,
que atravesando moléculas
se prende muy fuerte
en las entrañas de la vida.

Canto de estrellas
que no cuenta rimas
ni silabea tercetos.
Suspiro de adolescente
que sueña con el amor
y ama en sueños.

Poesía es el desgranar
en versos una caricia,
y elevar al cosmos
una mañana que ya pasó;
es abrirse al infinito
enroscando pretéritos.

Es la sencilla alegoría
con que un niño
pide ser adulto,
solo por el deseo
de robar un beso
a la luna del solsticio.

        Graciela Vera

FRACASÉ

FRACASÉ

Fracasé.....
no pude seguir el ritmo,
y entre sartenes y detergentes
se enredó el Page Maker,
las noticias del día
y las ganas de hacer.

Fracasé.....
quise ser mujer y profesional,
y solo logré la mitad
del primer medio de la acepción.

Bajé tantos peldaños
en la escalera curricular
que de ser, hace ya un tiempo,
reconocida y respetada,
paso a ser calcomanía
de ama de casa,
que no reconoce porotos
entre habichuelas.


Y se caen las pilchas
cuando el borrador no pasa
nunca, a categoría de libro,
y el título te lo quita otro,
más rápido y con menos
tomates para freír,
lonetas para lavar
y frascos para guardar.

Fracasé....
y miro las ollas mal lavadas
y las copas sin brillo,
y me pregunto ¿en qué?;
si acaso en esto
de jugar a ser ama de casa...,
o tal vez, en lo otro
de pretender ser alguien...
No se, no sé

Fracasé.....
¡Qué importa!......
estoy demasiado cansada
para pensar en lo que
me hubiera gustado ser.

         Graciela Vera
 

GITANESCO

GITANESCO

 Envidio tu pueblo
 libre de recuerdos,
 tu vida en presente
 y tus mañanas inciertos.

 Porque soy paya
 me ata el horizonte
 y con los pies hundidos,
 veo alejarse tu mundo
 en un carromato de ilusiones.

 Sin patrias, sin fronteras,
 el espacio se torna calé,
 una hoguera como hogar,
 un niño de ojos grandes
 y una gitana danzando
 en vórtices de cuentas de colores.

                                Graciela Vera
          

ESFERAS EN EL ESPACIO

ESFERAS EN EL ESPACIO


Bosquejos en azul marengo,
galiléica visión
apenas esbozada
por la débil luz de los cirios.

Se confunden los sentidos
en cataclísmico surgir
de pasiones y temores.
Idónea plétora de amores,
en eterno, perfecto movimiento.

Esfera cristalina,
emergiendo, rotando,
buscando un recóndito lugar
en la palidez de la Vía Láctea.

Imágenes estéticas,
líneas que se alargan,
se extienden y se diluyen,
perdidas en la inmutable
oscuridad del cielo nocturno,
asomadas como racimos de caricias,
escapando, siempre escapando,
de los rastros de un eterno Big Bang.

                      Graciela Vera

DEFENSA DE LA YE


Dice mi ‘marío’ que aquí,
donde no dan ni una ‘chica’
por los sudacas llegados,
su ‘muhé’ –esa soy yo-,
debe ‘mejorá’ su dialecto
utilizando de las palabras
solo las más selectas,
que no es lo mismo
cuando de idiomas hablamos
 el uruguayo que el español.

Y yo que aprendí
que ‘ciudá’  termina en dad,
que el vino ‘rosao’ es el  rosado
y que si soy ‘quería’
debería ser querida,
desespero por decirle
que no entiendo lo que hablan
andaluces y gallegos.
Parece mentira
que de tal jerga se jacten
y no sepan recrear
los sonidos de nuestro ‘buen hablar’.

Dice –mi ‘marío’- que digo ‘che’
cuando pronuncio ‘ye’
y por un supuesto bien hablar
cercenar pretende
mi querida ‘yorugués’.

No encuentro como disfrutar
ante tanto requisito,
del cosquilleo que produce la ye
cuando escapa rozando el paladar,
casi provocando un orgasmo nasal.

Y al no encontrar orientales
de uruguayos pagos,
busco consuelo a la pena
de sentir tan castrado y denotado
tan delicioso sonido.
Que resulta muy querida la ye
-tan querida señores, tanto,
como la españolísima eñe-.


Vean como el paladar se excita
solo de esperar su suave caricia,
procuro hallar quién lo entienda
y encuentro en hermanos argentinos,
-que no es América toda la misma-
que la ye sigue sonando igual
que en los pagos rioplatenses;
muy distinta a la tímida elle.

Unidos hacemos público
un manifiesto peculiar:
pedimos paciencia y tolerancia,
para con nuestra amada ye.
Seguro que el español tan respetuoso,
a nuestra jerga se acostumbrará
antes o después –no importa-,
que nuestros oídos logren hacerlo,
al sonido que logran extraer
a esa hache que yo creía no sonaba
y aquí la aspiran los vecinos
que llegan de la comarca,
provocando tal ronquido
y demostrando en el acto su habilidad
para no atragantarse con la lengua.

Digo yo – es para pensarlo-,
si vine a España
porque no era país gringo
y me cuesta entender lo que hablan,
que aquí el castellano se dificulta,
más que el inglés y  el francés
y casi tanto como el alemán,
resulta entonces  que al final
nos es más  fácil entender a un tano.

¡Señores!
Antes de rechazar lo ajeno,
en pagos de ‘variedá’
 ¡Enseñad a modular!
que en la España de Cervantes
en cada villa,
pueblo o “ciudá”
al pobrecito castellano
martirizan sin “piedá”.

                  Graciela Vera

Imágenes reflejadas,
creadas una en el espejo,
la otra en el alma,
auténtica una,
la otra ilusión.
Los pensamientos son
mente que vela realidades
y, envueltos en  tules,
fantasías en los rincones
donde penan los sueños.
Allí donde van a llorar
cual creaciones fenecidas,
las imágenes escapadas
del espejo ya sin vida,
que esconden verdades,
mintiendo nuevas imágenes

                             Graciela Vera

LA CASA DE MEDINACELI

LA CASA DE MEDINACELI

 La casa está sola,
vacía de penas y amores,
perdidos sus recuerdos
murió de silencios.

La casa está vacía,
allí donde queríamos escondernos
en veladas de brindis y risas,
se extiende el polvo y el musgo.

A cal y canto cerraron sus ventanas,
abigarradas sombras escapan de sus muros.
En el patio muere un jazmín,
nadie ha llorado sobre sus raíces.

Docto arquitecto el que legó su abolengo,
desde hace mucho el raso no cubre cristales,
sobre el mármol, una copa que no está,
aguarda a los amantes del rellano.

La casa está triste,
no hay ropa tendida que el viento alise,
el galán de noche ya no regala su perfume,
huyó a otros brazos en pos de una estrella.

Un geranio porfía por perdurar su color,
no hay perfidia en la tierra seca,
solo el recelo de lo arcano
desgarrando el encanto del sol.

La alcoba donde en nuestra cama,
ávidos de nosotros, exaltamos nuestro amor,
se desdibuja en sombras truncas,
allí no nos hemos amado.

La puerta cerrada rectifica ilusiones,
sentados frente al hogar
juntas las sienes se tornarán blancas,
vana idea, implacable cae  la mampostería.

La casa nos susurró su dolor,
la Feria la vistió de luces,
efímero oropel para su infortunio,
sin sueños, sin luz, sin estrellas.

          Graciela Vera